Sol Y Mar

 

Pedacito de sol y mar, de cielo,
que bañaste mi rostro casi mundo
con caricia de sueño. ¡Es tan profundo
tu recuerdo en mi piel, que me desvelo!

En la noche distante, bajo el velo
de otra brisa invernal, con que me fundo,
veo el paso del astro moribundo
que se calla y se duerme, sin consuelo.

Voy de paso. Vas sola. Solamente
en tu oscuro jardín está mi frente.
Es la carne y la sangre de mi tierra

que me espera, me siente y me reclama
al rincón prisionero que se inflama
ante el grito inminente de la guerra.

Frank Lugo – Berlin 1970