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El Edén

Cuando los sueños ya no encuentren camino

y los versos duerman en un cascarón mudos

no es la hora de extrañar lo prohibido

sino guardar felices lo que encontramos juntos…

Se abre un nuevo zurco
de múltiples colores
Aceptación y Paz inaprensibles
Gratitud y Perdón condecorados
Comunión y Lealtad
Aún incomprensibles
Dando Gracias a Dios
por lo sembrado!

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Somos árboles…

Somos árboles…

Somos árboles, cuyas ramas se extendían
a estaciones paralelas al misterio
a ecuaciones reducidas a infinito
sólo sombras cabizbajas en silencio

Somos árboles…

Somos árboles tiritanto la llegada
empacando nuestra sangre en el regreso
hacia un mapa que zurcaba la esperanza
de sembrar luz en el tiempo

Somos árboles…

Somos árboles caídos poco a poco
resistiendo a sangre fría tantos vientos
inclinando los recuerdos al futuro
levantando del sepulcro nuestros sueños

Somos árboles…

Como árbol te doy gracias todavía
por guardar entre tus ramas mi recuerdo
mis raíces conservaron tu inocencia
en el fruto inmortal de nuestro invierno.

Somos árboles…

Tiempo de cristal

me encanta cuando ries,..
me recuerda tus labios y tu mirada ingenua, inocente y limpia
yo pude haber sido el arquitecto de toda tu existencia….
y perdi los pinceles, los colores, y el viento que agitaba mi vida
solo el marco quedó, con la tela vacía
procurando llenarla… cada hora, cada dia
y al llegar a tu espacio….
con que la llenaría?
con un dolor enorme al no tenerte mia
el intentar salvarte es precipitar mas la caida
romper aquel castillo, que juntos construimos
intentando volver a sentir una piel
en nuestros corazones diluída
el querer regresar ya no sera otro sueño
sería usurparle a Dios parte de un calendario
convertido en vigilia

Rompeolas

Cuando las olas llegan
traen consigo el misterio
del largo recorrido
a voluntad del viento
donde la primavera
abre su cofre
fresco
con un nuevo sonido
en un vestido nuevo

Nos dibuja la historia
Nos desnuda el recuerdo
como tenue suspiro
que penetra en el cuerpo
para luego alejarse
como si fuera un sueño
pero quedan las gotas
en el rostro gimiendo
como buscando otras
que sin adios partieron

Y regresan las olas
y nos llega el invierno
con esa obscuridad
que gobierna el silencio
sembrándonos la duda
en bandejas de miedo
pero el reloj del alma
guardó en la sal del tiempo
una sonrisa breve
la clave del misterio

Gracias

Gracias a Ti Señor por la experiencia
De volver a encontrar nuestro camino
De poder disfrutar el mejor vino
En el ocaso de tanta paciencia

Gracias oh Dios por tu magnificencia
Por no tomar en cuenta el desatino
Al ignorar el rumbo cristalino
Diseñado para nuestra existencia

Gracias por el temor y la Fe plena
Que siempre nos conduce de Tu Mano
Sabiendo que esperar nunca es en vano
Porque tu Amor perdona, no condena

Gracias por usarnos como instrumento
De Tu Gracia ¡en tanto sufrimiento!

El cacto

El corazón es un huerto
en tus palabras…
donde florece el pulso
de lo que hemos vivido
si se atraza la lluvia
que lo guarda
¿qué será del tulipan
“queen of the night”
recien nacido?
¡”queen of the night”
alright!
la flor en un cactus
se nos ha convertido…

Con tu sombra, sombra viva, con tu sombra se construyen los soles de luto. Que te hieren. Que te ciegan. Que te roban el cielo.
El niño se des-sudó la espalda de la mano con la frente.
¿Por qué estás tan fatigado?
¿Y me preguntas? Tú sabes que vengo del otro lado de la vida. Del sueño, de la noche despierta, de la vigilia de los años.
La madrastra cerró la luz del pensamiento. Brotaron gotas de pasado. Lluvia sobre POBrico. Yo te quería para mí, para ti, para nosotros. No sabes cómo se me alargaron los ojos, cómo se me perdieron los brazos, cómo se derritió nuestro destino. Ya no estabas en la hamaca. Creí que lo pensaba, que lo decía. Pero, simplemente lo ahogaba, lo resucitaba en su espíritu mudo.

El niño… ahora duerme solo. Su hermano había logrado escapar de la g r a n j a de acero; hecha con los dientes de la tristeza, con los dedos derretidos de la tierra, con los ríos salados en los ojos de POBrico, de CUBito, con el betún doliente, que dió vida a los blancos arados.
El niño no sólo sueña. Trabaja. Trabasueña su rostro en la g r a n j a de piedra. Va perdiendo la sombra. Le duele la sonrisa.
Desde la casona se oye una voz turbia de limones:
–¡Mocooosooo!
El joven, muy ágil, obediente a sus oídos, no espera el eco.
–¿Qué quiere ahora? Ya termino la zanja…
–Pues llénela de piedras. Ya no la necesito. Busque los desperdicios y el excremento de los animales. YO QUIERO que, de hoy en adelante, los tires al río.
— Perooo…
— ¡Cállate! ¿Qué se han creído ustedes, que me van a confundir con sus palabras?

Doña CRUCita citaba los recuerdos todos los mediodías. Veía a POBrico con su suerte de Atlante. El no conocía su verdadera historia, sino la que le habían construido con su sombra en la g r a n j a. De haberla encontrado no sentiría aquella pasión confusa hacia la anciana. ¿Odio? ¿Rencor? ¿Compasión?

Ella lo comprendía, pero ya no podía remediar nada. Aquí aprendiste a caminar — se decía — Querías ser como los pájaros, como el agua del río, como la crin del viento y yo no te dejaba. Hasta el día que llovió sangre del otro lado del río. Perdí un hombre en el Tiempo, dos hijos en el agua. Desde entonces el sol se va cayendo tras la niebla, se va comiendo otros soles de luto.

Entraron a la casita.
— ¿Por qué, a veces, quisiera matarla? — se preguntaba el H o m b r e — Es la única que me conoce un poco. No puedo hacerlo.

— Siéntate — le dijo doña CRUZ, ofreciéndole algo caliente.
POBrico contemplaba la soga de la hamaca, que descansaba seria sobre la silla. Pero… ¿Qué hago después con ella? ¡Ya sé! La echaré al río, junto con los desperdicios y el excremento de los animales.

La barranca estaba ahí. Como el eco de una pesadilla

El H o m b r e salió corriendo, desesperado, confundido. Tengo que llegar pronto a la
g r a n j a.
Tomaré la pala. Iré a su cuarto. Mientras lee el periódico o duerme la siesta…
El golpe dio una nota muy alta. El guardia había roto su macana de odio y desprecio sobre aquella piedra de sol, desde donde dirigía los peones. ¡Estos malditos hombres! Sólo saben trabajar como bueyes, no dicen una sola palabra. El silencio era un cuchillo en su garganta pálida. Echó de menos a un peón. Como un trueno furioso vomitó su coraje:
— ¡pobriiico! ¡pobriiico!
PobRico no aparecía… Su sombra era una pared de fuego detrás del guardia.
— ¡POBriiico! Voy a matarte si no llegas.
Todo pareció detenerse por unos instantes.

El guardia ya no respiraba. Se puso azul, de su boca le naciá una cinta roja, que le devolvía la respiración a los peones. Todos salieron de la G r a n j a menos uno.

La sombra de PobRico se dirigió, arrastrada por el sueño, hacia el barranco. Miró a lo lejos. El cielo se le perdía por los ojos. Los cerró con amargura y regocijo.

¡pobrico!, ¡POBRICO!

Escucho dos ecos cogidos de la mano. CUBito y doña CruCita, hoy le siguen llamando.

El, duerme sobre el filo de su sombra.

*Este cuento obtuvo el primer premio en los juegos florales celebrados en CUNY y en el Certamen Literario auspiciado por el Ateneo Puertorriqueño (1975), donde participaron como jurado los renombrados poetas Clemente Soto Vélez y la Dra. Diana Ramírez de Arellano. El autor recibió allí la medalla ATSPA (CUNY)

Reconciliación

Tú y yo nos cruzamos…
tan prematuramente
Que olvidamos los pasos
Y guardamos las huellas
Que seguimos descalzos
Tolerando veredas

Ahora intentamos
Desdibujar la ruta
Que los dos provocamos
Como si todo fuera
Un rollo de película
Comenzado a la inversa

Pero la vida sigue
Deletreando el camino
Por donde comenzamos
A subir la escalera
de quebrados peldaños
a nubes paralelas

Seguimos intentando
ineludiblemente
Regresar a cruzarnos
Con las manos abiertas
Y un corazón partido
Sin herir la conciencia

Estar a tu lado

Estar a tu lado
sentir esa piel, esa respiración, ese contacto
¡ese eco inmortal de tu voz preguntándote
esa sonrisa ingenua que me arranca el alma
fragancia de café acelerando el pulso…!
¡surcando el algodón egipcio de la sábana!

……..

Siento tu cuerpo,
tu respirar,
tu imagen,
tu calor,
tu fresco aliento…
siento las sábanas de tu pensamiento…
tu caminar sobre mi espera
reclamando movimiento….

……

Tú eres el bálsamo que da aliento a mi vida.
¿Cómo voy a renunciar a ti?. ¡Sería proclamar mi muerte! (lam)

Al menos

Al menos
estamos sin estar
donde estaremos
queriendo estar
mas alla o mas aca
de otros terrenos
pero estamos
al menos