¿Que no me conoces?  Pero, ¿cómo…?

He vivido secuestrado tras los dígitos de un cuervo

Encerrado transportando biografias heredadas

Con un canto silencioso que se quiebra en el espejo

Gota a gota mi alfabeto se despierta

A dialectos de vivencias ancestrales

Mudos códigos a puertas inventadas

Donde emigra la conciencia a lamentarse

 

No me digas que lo sabes, si lo sabes

Ni palmadas ni abrazos de consuelo

Ya la oruga tiene alas de coraje

Sólo sueña encontrar en ti su puerto

Para juntos sudar la misma lucha

Que el “registro” prohíbe y penaliza

Construyéndonos credos de “mea culpa”

Y un lenguaje de betún que me hipnotiza.

 

 

 

 

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