la tierra espera su lluvia en el hostil desierto
y el corazón la fuente de una voz revivida
el tono, la palabra ya no envuelta en misterios
reproduce el milagro de la ruta prohibida

Pero los serafines con espadas de fuego
evitan que no entremos a arriezgar el futuro
descubriendo la fruta de aquel árbol eterno
y nos deja distantes del implacable muro

Tal vez nos conformamos con saber que vivimos
que compartimos sueños, lágrimas y deseos
que ahora recordando podemos revivirlo
esto que para nadie permanece secreto

No cortarán el árbol de infinitas raices
aunque ya no de fruto nos regalará su sombra
al canto de los pájaros que siempre protegiste
renacería el mismo árbol… el mismo,  ¡si lo cortan!

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