00000000000000000000

 


Cuando me acerco a ti, recostada en la idea

descompongo un mañana de elementos finitos

viaje, luz, compañia, nos espera una barca

y los brazos se alargan como surcos vacíos

hambrientos de esos golpes, sedientos de semilla.

Y remaremos juntos el amor en la noche

con un sabor a luna derretida en los labios

el viento de mis dedos tejerá tu bandera

con cuchillos alados, al va-y-ven de este viaje

hacia la gravitación de las estrellas.

Y crecerán crepúsculos vestidos de alborada

recorriendo la piel oscura y silenciosa

donde solo palpita la pupila escondida

atrapada en las redes de nuestra enredadera

otro pez, que no muere ni se escapa.

Ya estoy aquí, ante tu suave cuerpo calladísimo

en regreso espasmótico de la imagen posible

aunque lejana.  Vengo a darte las gracias una a una

a componer el viaje, esta luz, esta presencia

este día plomizo, con tu primer aliento

y una leve sonrisa

 

 

00000000000000000000

 


Vi alargarse a unos cuerpos

perdidamente solos    solos    y separados

en una misma sombra.

Se abría la ventana de una noche pequeña

desde donde se oía el crujir de las casas

y aquellos cuerpos quietos

salían y penetraban

sin tocarse

los nombres temblorosos y abiertos

no saber que se sueñan mutuamente

sus caras,

aquellas que de niños carecían de distancia,

de figura, de espejos.

Y hoy paralelamente duermen sus esperanzas

con el tacto vacío  recordando la hora

donde nació el abismo.

Frente a frente

sus labios desconocen el beso, pues sus ojos

son cráteres donde gimen los pueblos

casi, casi extinguiéndose.

Y siguen alargándose

apartando la sombra

y la sombra es más sombra

con cada paso y cada grito

Nadie pudo alcanzar una solo plabra

al llegar a la puerta todos se detuvieron

a contemplar un niño

que  lloraba            y reía.

 

 

00000000000000000000

 


Aquí, detrás del mundo y de las cosas

sobre la soledad en que recuesta su espalda

nuestro olvido

Escribo la presencia de mí mismo

Y tu presencia es algo que no toca mi pulso

los días son gotas fatigadas sin sueño

abrazo la embriaguez de estar distante

el centro de la noche me persigue  (y me callo)

En la honda pesadez de perder todo,

el pasado, la luz, el aire y el espacio

me decido a tomar lo inaprensible

–tal vez inexistente–

el corazón intacto del recuerdo.

 

 

00000000000000000000

 


magia pictórica

Quiero verte dibujando

mil juegos infantiles en mi cuerpo

que cada verbo tuyo

vibre fuego infinito           levemente

para que la tristeza

resucite paloma entre tus dedos

 

 

00000000000000000000

 


Y naciste, mujer,

Y contigo el Amor y los Sentidos,

Y el corazón

del querer estar cerca de otros brazos

que nunca hayan leído la palabra distancia

para resucitar el peligro de un beso

el brillo de unos ojos que no dormirán nunca

el temblor de unos labios calladísimos

esperando la fruta de tu rostro madurísima.

 

 

00000000000000000000

 


Cuando las hojas del calendario dicen:

ya morimos bastante.

En otra ciudad, la neblina y yo

cenamos juntos.

Caminar despacio.   Detenerse.    Rescatar

muchos años de distancias redondas

Los brazos extendidos  –la brecha paralela–

cortando la opaciad del rumbo

como fantasma herido.

Sigue muriendo el árbol y naciendo

la piedra

la piedra de mi huída de la piedad y el beso

Recordando relojes que surgen lo vivido

depositando golpes en el futuro leño.

 

 

00000000000000000000

 


Soy sombra de la sombra

que bostezo mi sueño

sobre el cristal herido

por tu mano de piedra

Camino de la ausencia

pálidamente vivo

vino huérfana y tuya

la gota del destierro

Y caminamos juntos

como dos pinos viejos

abrazados al aire

que señala la senda

muda nube de invierno

que quieta serpentea

 

 

00000000000000000000

 


Casi escucho tu voz

casi la toco

tu voz casi marina

martillando ecos reduplicados

sobre toda mi piel

llena de oídos

mis ojos son candados mudos

que temen el desagüe

de tus reminiscencias

de tu imagen repetida

en mi espejo infinito

y otra vez tu voz me mira

otra y otra y se alarga

como un río bordando las montañas

de tu blanco recuerdo

blandísimamente lejos

 

 

00000000000000000000

 


Porque quiero ser parte de la lluvia

que adormecidamente penetró tu alegría…

Entre susurros de algas de colibrí te empeñas

en vestir imposibles

si, imposibles rotos e imaginarios

pero yo tengo el verbo infinitivo y canto

hasta que venga Ulises con su espada de fuego

a encender tu silencio

Y cantaremos juntos que no ha pasado nada

que el ritmo apresa el tiempo

y el dolor se anonada

que la lluvia prosigue desveladoramente

y su arco iris baila

al ritmo que tú quieres

que el paladar espera tembloroso,

infantil, rojo de  fuerza

por el camino abierto

de un són de primavera.

 

 

00000000000000000000

 


Rotos remos de la sed inventada

por la mirada hambrienta

de un verduzco rocío

por la muy anhelada mano ardiente

de un verbo:  amar-NOS

atravieso las olas           a solas

triangular hacia tu puerto

donde tu mirada y            mi sed

palparán el perfecto vocablo

 

 

00000000000000000000

Anuncios