Propongo…

 

Propongo que llamemos

al vino por su nombre

hasta que las metáforas

nos duelan por su ausencia

que unos pies sin zapatos van delcalzos

bajo la fría lluvia tiritando

que el sol no brilla igual para todos los niños

que para algunos llueve  con paraguas

blindados

que todavía hay ancianos

que nunca han sonreído

que tres días sin bocado

son mil hombres de angustia repitiéndose

mientras cincuenta lobos vigilan

inmortales

embriagándose en Hollywood

con un “jaibol” de sangre

sangre que, lentamente, con el sudor de estaño

se tornará veneno desde todas las calles

Por eso propongamos

que amanezca igualmente

sobre todos los árboles

hasta que descubramos el ABC invertido

Propongo que cantemos

pero con muchas bocas

hasta que se desborde nuestro grito

y estaremos llamando las cosas por sus nombres

no al vino pan

y al pan

vino

 

 

Calendario egipcio

 

pero no sabemos que el corazón

es una esfera

hasta verlo rodar más allá de la soledad

donde un reloj de arena verticalmente yace

sin escuchar su lluvia

 

porque ya no tenemos la mano transparente

que fue nuestro pañuelo

vivimos hacia adentro como otro remolino

mordiento las paredes

de un futuro pasado

 

y un horizonte sólo apunta a nuestro pecho

con una voz muy blanca

todo para saber que el corazón

tiene otra esfera

que escucha desde un triángulo

 

 

Concierto 1º

 

Me detuve

y a través de tu acercarte

vi en tus dedos diez palomas

que a coro renacían

que volaban sobre toda la pupila de mi sueño.

Y son notas cuyas alas

eran nido a la flauta que tañías,

que tañías con el beso repetido de tu aliento;

y a ese rito  accelerado recurría

una lluvia espesa y tibia que embriagaba…

y huían todas húmedas las aves

l  e  n  t  a  m  e  n  t  e

revestidas del bautismo vertical que amanecía…

Se marcharon             en bandadas           Se marcharon

y dejaron en la caña adormecida,

el sabor de tu presencia en la corola,

sobre toda,     toda,     toda la pupila del encuentro.

Escribiendo con su vuelo transparente

el decálogo del éxtasis perfecto.

 

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Recuperación tácita

 

Desde ahí, donde eres, tu sonrisa es el cántico

que enmudece los cálculos de las cosas perdidas

por tu sed viaja un cuerpo de palabra y de espuma

casi desvaneciéndose;  Y abres de nuevo el libro

en la primera esquina, como queriendo hallar

el personaje mudo que se esfuma en tu espejo

 

Vuelves a sonreir y todo es claro…

sólo queda la duda persistiendo y fingida

dentro del abanico de un nuevo calendario

Es hora de dormir.  Dice tu rostro.  Todavía.

Niegas… qué recopilas en la almohada del miedo

Este día es la fruta metálica del tiempo

a un suspiro de alcance.

 

Palpitamos la flor:  los dias sin espacio

reducidos a ser sólo capullo,

beso monástico.   Desde ahí te medito

preguntándome…   sin preguntarte.

 

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Fuegos  tropicales

 

Te conocí            mejor            nos conocimos

bajo una tarde sola que nos dijo:

Tenemos el rumor lejano de una brisa que nos pertenece

Y tus ojos brillaron         acercando mis pasos

Y surgió la metáfora del aliento encendido

Nuestras voces viajaban como ríos embriagados

hacia el mar de la calma de unos dedos vacíos.

 

En ti reconocí la raiz de mi angustia

y pude erradicarle uno a uno sus pétalos

con tu sonrisa tibia afilando palabras

mi sangre respiraba todo el sabor de tus trepidaciones

que con un ritmo indígena nos devolvía la niñez intacta,

el mediodía, el sueño….   una guitarra

Quiso extenderse nuestro adios  (a través de tu mano)

hasta el temblor oculto de que se nuetre el alma

 

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Canto a la iniciación total

 

Porque te conocí tengo que recordarte

como una suave alfombra por mis pasos

Te pienso y tu presencia arrulla lo que siento

que como un violín viejo gime sobre tu hombro

 

Tú estarás inventando nuevas noches ahora

mientras yo descompongo aquel tapete cálido

que tejiéramos juntos

Era un invierno que embriagaba la tarde

y la música era

una ráfaga tierna en nuestros dedos

 

Despertamos unidos al ensueño

más unidos que el viento y su tormenta

y caminamos juntos paladeando las horas

con un sabor a miedo

 

Pero el invierno es débil

y triunfó la distancia

los sueños eran… eran siglos compactos

que absorbian hasta la tibia gota de la calma

 

Por eso    a     largo     plazo

me detengo

siquiera

a      r e c o r d’ – a r t e.

 

 


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A veces quiero oir mi nombre estando solo,

sólo para pensarte aún presente, recordando,

nutriendo el palpitar de la hora brillante

que tejió los espejos imborrables.    Es cierto,

no hace falta la voz para escucharse,

late la sombra, el árbol, la mirada

hacia adentro

donde reconocemos nuestro espacio que pesa.

Cogidos de la mano pasa nuestro recuerdo

y el ahora,

el instante profundo que taladra los besos,

clavos que navegaban nuestra presencia, clavos

sonoros,  que seguirán remando el tiempo

Por eso… a veces quiero

inhalar el suspiro en que viaja mi nombre

y tu nombre:    estando juntos.      Todavía.

Pero otros ya hoy, no encuentro oídos.

Y ciego de palabras  me detengo

me detengo a vivir lo que ya hemos vivido.

Aunque no tenga nombre   y esté solo.

 

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He querido mostrarle tantas cosas

nombre color y fuerza

de la llama

la temperatura y cuerpo

de la fruta que espera

 

He querido cortar tantas espinas…

que apenas he palpado los pétalos.

 

Ella,  lo sé que se rehusa

quiere entregarse

sin perder su libertad sin tiempo

y yo, he querido mostrarle

que no es eso

que es la fibra del calor

lo que busco

una sonrisa, un beso, un abrazo,

pura metamorfosis espontánea

todo consustanciado

un solo gesto

advirtiendo la mutua complacencia

que dentro de nuestros cuerpos se descubre

 

Y seguir, seguir tranquilos

y alegres

palalelamente

a la conquista

a una mejor utilidad del verbo     SER

Creando y compartiendo

¡He querido mostrarle…

tantas,   tantas,   tantas,  tantas cosas…!

 

 


 

 

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